Lo vemos por todas partes: violencia juvenil, jovencitos que venden drogas, muertes causadas por niños pandilleros, promiscuidad sexual entre adolescentes, violencia en las escuelas. ¿Por qué? Porque es la conducta natural de una generación que no tiene un concepto objetivo de lo que es bueno y lo que es malo. Para ellos, la verdad es subjetiva: cuestión de gustos, de preferencia individual, circunstancial.